Presentada la Agenda Estratégica de Innovación del Vino 2021-2024 ante el CDTI

El pasado 27 de octubre, la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE) y la Plataforma Tecnológica del Vino (PTV) presentaban la Agenda Estratégica de Innovación del sector del Vino 2021-2024 ante el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), con el objetivo de dar a conocer los principales retos y objetivos de la industria vitivinícola en lo que a I+D+i se refiere.

Mª Dolores Calderón, jefa del Departamento de Biotecnología, Tecnologías de la Salud y Agroalimentación del CDTI, y Carlos de la Cruz, director de Evaluación y Cooperación tecnológica del CDTI, recibían así a la OIVE representada por Susana García, directora general, y a la PTV representada por Mario de la Fuente y Fernando Boned, gerente y miembro de la Secretaría Técnica respectivamente.

Durante el encuentro, la OIVE y la PTV tuvieron la oportunidad de poner en valor el plan de trabajo conjunto que desarrollan desde el año 2018 en el marco de su acuerdo de colaboración, en el que se incluye la actualización y promoción de la Agenda Estratégica de Innovación del sector del Vino 2021-2024. Este documento es ya una referencia para la I+D+i de la industria y “un trabajo global que ha visto la luz gracias a la implicación de todo el sector”, tal como afirmaba Mario de la Fuente.

Susana García, además, destacó que “el vino, no solo una bebida alcohólica, sino que son un conjunto de experiencias ligadas al turismo, a lo social, a la gastronomía, a la tradición cultural etc. en el que la Innovación juega un papel fundamental”.

La AEI recoge así un total de 28 líneas estratégicas agrupadas en 6 áreas de interés que abarcan toda la cadena de valor del vino: Viticultura, Proceso, Producto, Sostenibilidad y Cambio Climático, Salud y Economía Vitivinícola.

Dentro de estas líneas estratégicas, se destacaron y comentaron algunas durante la reunión por ser susceptibles de encajar con algunas convocatorias, actuales y futuras, del CDTI. Por último, se mencionó la dificultad de financiar proyectos estructurales a medio-largo plazo en el área de viticultura, como, por ejemplo, la creación de redes de conocimiento de colecciones o conservación de variedades vid a (público/privado) con el objetivo de compartir ensayos múltiples y generar conocimiento a nivel nacional. Esta problemática se tendrá que valorar en futuras convocatorias en la medida de los fondos y posibilidades existente

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